El contratiempo entre la Selección Argentina Sub-23 y Marruecos se originó a raíz del agónico gol de Cristian Medina para el 2-2, que luego sería anulado a instancias del VAR por un offside de Bruno Amione. Y mientras los jugadores celebraban en el campo de juego, desde las tribunas volaron varios proyectiles, hinchas invadieron la cancha y hasta explotó una bomba de estruendo cerca de Julián Álvarez, quien minutos atrás había sido abrazado por un hincha que se metió al campo de juego para abrazarlo y pedirle una foto.
La Albiceleste se retiró escoltada por la policía, tapándose la cara por la gran cantidad de cosas que les tiraban desde lo alto del estadio, y todo terminó en un verdadero escándalo, a tal punto que los propios protagonistas no sabían si el encuentro había terminado o estaba interrumpido por incidentes. El árbitro sueco Glenn Nyberg se tomó unos minutos para evaluar la situación y no dio por finalizado el partido.
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